
Discursos de odio: Xenofobia selectiva.
- Marcela Gutierrez

- 26 ene
- 5 Min. de lectura
La construcción de un enemigo cercano, tangible, identificable, es una estrategia necesaria del fascismo, no es el sistema capitalista, abstracto y lejano a quien debemos atacar, sino al vecino migrante que nos quita el trabajo, que accede a la salud y educación públicas. O eso es lo que la narrativa hegemónica pretende instalar.
La xenofobia en Argentina no es algo nuevo, desde los cánticos en las canchas, el uso despectivo de boliviano, chileno, paraguayo o simplemente negro, acompañado o no del “de mierda” como insulto, la invisibilización de los pueblos originarios y sus descendientes, las teorías de que todos bajamos de los barcos, o que somos estéticamente superiores esgrimidas desde el poder de turno, la educación euro centrista, la colonización mental, la gran maldición de Malinche, han resultado en una sociedad que hace un culto de la blanquitud, la supremacía aria.
Siempre ha estado ahí, latente, agazapada y esperando gobiernos como el de Milei aquí y Trump en EEUU que la alienten para salir de su guarida y desplegar su odio sin ningún pudor.
No es casual, son estrategias que responsabilizan los procesos migratorios como los culpables de todos los problemas ecónomicos y de inseguridad. Son el chivo expiatorio de las malas políticas económicas, de la crisis del capitalismo.
¿Es la migración un derecho humano? Lamentablemente no, pero la mayoría de los estados consagra ciertas garantías que responden a tratados internacionales: a la vida, a la salud, a no ser discriminados por nuestro origen, o etnia, y al debido proceso judicial, la Constitución de nuestro país es históricamente una de las más abiertas del mundo respecto a los extranjeros, basándose en la premisa del Preámbulo de asegurar los beneficios de la libertad para "todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino".
Nada más alejado de la realidad, el sábado, en Plaza de Mayo un grupo ínfimo de personas se manifestó a favor del endurecimiento en las políticas migratorias y la erradicación de las villas, con consignas nacionalistas como “Argentina para los argentinos” y pidiendo arancelamiento de los servicios públicos para los no residentes, deportaciones y restricciones de ingreso.

En la zona de Villa Celina, La Matanza, se llevó adelante un operativo de la Dirección Nacional de Migraciones, con apoyo de la Policía Federal Argentina (PFA) fueron identificadas 385 personas extranjeras en la vía pública. Del total, solo16 no contaban con residencia ni trámites migratorios vigentes, por lo que quedaron sujetas a los procedimientos administrativos correspondientes. Desde el Ministerio de Seguridad indicaron que deberán regularizar su situación documental; de lo contrario, podrían enfrentar procesos de expulsión del país.
En San Salvador de Jujuy, el 10 y 31 de diciembre del 2025, la Delegación de la Dirección Nacional de Migraciones de esa Provincia, en conjunto con organismos federales PFA, Gendarmería, coordinaron una acción en la Vieja Terminal y mercados donde prima el trabajo de la economía informal y puntos estratégicos incluyendo controles en rutas. Su director, Roque Pereira informó que buscan verificar la situación migratoria de ciudadanos extranjeros residentes y en tránsito lo que claramente se alinea con el endurecimiento de políticas migratorias que impulsa el gobierno nacional con mensajes públicos de tono punitivo y un fuerte énfasis en el cumplimiento estricto de la normativa vigente. Estos operativos se realizarán dos veces al mes, también en la vecina provincia de Salta.
El decreto 366/2025 del gobierno de Milei, modifica de manera reaccionaria la Ley de Migraciones (25.871), refuerza el carácter de clase del régimen migratorio, dificultando obtener la residencia para trabajadores, mientras la facilita para empresarios y capitalistas que saquean el país. Se restringe la residencia precaria (se reduce de 180 a 90 días) y se obstaculiza el acceso a la residencia permanente. También ataca al derecho a la educación, en el marco del intento de arancelamiento de la universidad pública. Impide trabajar a los no residentes, se pierde la condición de residente a los 6 meses fuera del país, etc.
Cifras oficiales:
Según el censo 2022 en la Argentina hay dos millones de extranjeros, aunque cifras más recientes del RENAPER hablan de 3 millones, las comunidades más numerosas son en orden decreciente, las de Paraguay, Bolivia, Venezuela, Perú, Chile y Uruguay. En 2024 se alcanzó un récord de más de 15.000 naturalizaciones, impulsado fuertemente por la comunidad venezolana, que apoya a Milei y su proyecto.
Más del 50% de los inmigrantes reside en la Provincia de Buenos Aires, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (20%), aproximadamente un 43 % realiza trabajo informal, uno de los puntos centrales del discurso xenofóbico es el del gasto público que generan y la competencia en el mercado laboral. Provincias como Salta, Jujuy, Mendoza y Santa Cruz ya cobran a extranjeros no residentes por atención médica. Aunque existe el mito de que los inmigrantes "quitan empleos", estudios de la OCDE ((Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) indican que la inmigración no está asociada a una pérdida de empleo para los locales, sino que suele complementar la mano de obra en sectores específicos.
Dado que el presupuesto universitario para 2025 se proyectó en un 0,49% del PBI (el nivel más bajo en décadas), la inversión destinada a extranjeros no residentes es una fracción mínima del gasto nacional total. En el sector salud se estima que en hospitales públicos de alta complejidad, la atención a extranjeros (incluyendo residentes y transitorios) representa cerca del 10% del presupuesto operativo de dichos centros. El gasto público nacional en salud para 2025 representa el 5,6% del presupuesto total, mientras que educación y cultura representan el 5,8%. La incidencia de los extranjeros dentro de estos porcentajes es proporcionalmente baja en comparación con el total de la población residente.
También se puede desmontar el discurso sobre la inseguridad con datos reales, Solo el 0,38% de los aproximadamente 3 millones de extranjeros que viven en Argentina está preso (tomando como base 7.700 detenidos totales sobre la población migrante estimada) según el Servicio Penitenciario, la mayoría en causas relacionadas con el narcotrafico.
Para concluir, el odio no se instala contra los extranjeros blancos y ricos que se adueñan de los bienes comunes, del agua, de la tierra, aproximadamente 13 millones de hectáreas de tierras rurales se encuentran en manos de propietarios extranjeros, lo que equivale a casi el 5% del territorio nacional (una superficie comparable a la provincia de Santa Fe) Estados Unidos encabeza la lista con 2,7 millones de hectáreas, seguido por Italia y España (1,7 millones). En Misiones, departamentos como Puerto Iguazú alcanzan un 40% de extranjerización. En Neuquén, San Martín de los Andes registra picos del 54% En Mendoza, el departamento de Malargüe tiene cerca del 15% de su suelo en manos extranjeras pese a que la Ley de Tierras, que continúa vigente y establece que los extranjeros no pueden poseer más del 15% de las tierras rurales a nivel nacional, provincial o departamental, ni una misma nacionalidad puede superar el 30% de ese 15% permitido.

Por último, el discurso es contra el migrante pobre y trabajador, no contra el blanco rico y opresor. Debemos lograr una confluencia de las luchas migrantes con las de la clase obrera, y dirigirla contra este sistema que nos oprime y nos divide.





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