
BARILOCHE: EL PARAÍSO ASEDIADO POR UNA MONTAÑA DE RESIDUOS
- Marcela Gutierrez

- hace 2 días
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San Carlos de Bariloche - Bajo la sombra de los picos nevados y a escasos kilómetros de las aguas cristalinas del lago Gutiérrez, se alza un monumento a la desidia: el vertedero municipal.
Calificado por la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA) como uno de los 50 basurales a cielo abierto más contaminantes del mundo, este predio de 37 hectáreas ha dejado de ser solo un problema logístico para convertirse en una emergencia sanitaria y ambiental sin solución a la vista.
Una bomba de tiempo en el radio urbano
A solo 4 kilómetros del centro cívico y flanqueado por 19 barrios, el basural recibe diariamente unas 200 toneladas de residuos. De esta masa crítica, apenas se logra reciclar entre un 3% y un 5%. El resto se acumula en lo que los locales denominan la "torta rogel": capas de basura y tierra que, lejos de ser un relleno sanitario técnico, actúan como un foco de
de filtración de lixiviados hacia las napas freáticas.
El fallo judicial y la presión vecinal
Tras décadas de inacción, la Justicia rionegrina ha comenzado a exigir respuestas. Recientemente, se han ordenado pericias a especialistas del Conicet para evaluar el impacto real en la salud de la población, mientras que las juntas vecinales mantienen su reclamo por el cierre y remediación definitiva del predio.
Entre incendios y promesas incumplidas
Los vecinos de la zona sur conviven con el humo tóxico de los incendios recurrentes, utilizados muchas veces para "hacer espacio" ante el colapso del sitio. A pesar de los planes presentados por distintas gestiones, la Defensoría del Pueblo advirtió a inicios de 2026 sobre la falta de una planificación integral y sustentabilidad financiera para trasladar el vertedero, señalando que los daños ambientales persistirán años después de su eventual clausura.
Mientras Bariloche celebra récords de turismo, la "montaña de basura" sigue creciendo en el corazón de la ciudad, recordándole a residentes y visitantes que el paraíso tiene una herida abierta que nadie, hasta ahora, ha sabido cerrar.

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